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    24 Feb '26

    Controlar la humedad en invierno, esencial para evitar moho y deterioro

    Aunque la ventilación y la calefacción equilibrada ayudan, cuando la humedad es estructural Biodry aporta una solución sin obras para frenar la capilaridad y proteger la vivienda a largo plazo

    La humedad ideal en casa en invierno es uno de los factores más importantes para garantizar el confort, la salud y el buen estado de la vivienda durante los meses fríos. Sin embargo, es también uno de los aspectos más ignorados… hasta que aparecen problemas como condensación en ventanas, moho en paredes o sensación constante de frío húmedo.

    En esta época del año, la combinación de bajas temperaturas exteriores, uso intensivo de la calefacción y menor ventilación provoca desequilibrios frecuentes en la humedad en casa en invierno.

    Por eso, entender qué es la humedad relativa, cuál es el rango recomendado, cómo medirla y cuándo puede convertirse en un problema es esencial para mantener un ambiente interior saludable y evitar daños a largo plazo.

    ¿Qué es la humedad relativa y por qué importa en invierno?

    La humedad relativa es el porcentaje de vapor de agua presente en el aire en relación con la cantidad máxima que podría contener a una temperatura determinada.

    En invierno, este concepto cobra especial importancia porque el aire frío retiene menos humedad y, cuando ese aire entra en casa y se calienta con la calefacción, se producen desequilibrios: puede resecarse demasiado o, si hay aportes de humedad constantes, saturarse y condensarse sobre superficies frías.

    Mantener un nivel de humedad en invierno adecuado mejora la calidad del aire interior, reduce irritaciones respiratorias, evita la aparición de condensación y moho, protege muebles, paredes y estructura, y aumenta el confort térmico sin gastar más energía.

    Humedad relativa vs. sensación de frío: cómo afecta al confort térmico

    La humedad y la temperatura están estrechamente relacionadas. Con niveles de humedad demasiado altos, el ambiente se percibe más frío de lo que realmente está, incluso con la calefacción encendida. De hecho, el cuerpo no percibe solo grados, sino también la cantidad de humedad en el ambiente.

    Por el contrario, un aire demasiado seco puede generar incomodidad, sequedad en la piel, garganta y mucosas y sensación de frío constante.

    Por eso, alcanzar una temperatura y humedad óptimas permite mejorar el confort térmico sin necesidad de subir la calefacción, lo que supone un ahorro energético.

    Por qué la calefacción reseca el aire y descompensa la humedad en casa en invierno

    Uno de los motivos más comunes de desequilibrio es el uso continuado de sistemas de calefacción que reducen la humedad relativa del aire. Al calentar el ambiente, el aire aumenta su capacidad de retener vapor de agua, lo que provoca una bajada significativa de la humedad si no existe una fuente de aporte o control.

    Por eso muchas viviendas presentan en invierno:

    • Ambiente seco en dormitorios
    • Garganta irritada al despertar
    • Electricidad estática
    • Sensación de frío pese a la calefacción

    En paralelo, en otras zonas de la casa puede ocurrir lo contrario: paredes frías que generan condensación y moho.

    Humedad ideal en casa en invierno: rangos recomendados para un ambiente saludable

    Los expertos coinciden en que la humedad ideal en casa en invierno debe situarse entre el 40% y el 50%, aunque en algunos casos se considera aceptable llegar hasta un 60% como límite máximo.

    40% – 50%: rango óptimo para salud, confort y conservación de la vivienda.
    45% – 55% en dormitorios: favorece el descanso y evita la sequedad de garganta y mucosas.
    Por encima del 60%: aumenta el riesgo de condensación, moho y ácaros.

    La medición de la humedad mediante un higrómetro digital, un dispositivo sencillo y económico, es la forma más fiable de comprobar si estos valores se mantienen dentro del rango recomendado y permite saber si el problema es puntual o constante.

    ¿Es mucho un 60% de humedad en invierno?

    Un 60% de humedad relativa se considera el límite superior aceptable dentro de una vivienda durante el invierno.

    De manera puntual no supone un problema, especialmente si coincide con días de lluvia o un momento concreto (duchas, cocina, poca ventilación), pero si se mantiene de forma constante puede indicar un desequilibrio que conviene corregir.

    Cuando la humedad se acerca o supera este valor de forma constante, suelen aparecer señales claras de exceso de vapor en el ambiente: ventanas empañadas o con gotas, especialmente por la mañana, sensación de frío persistente, incluso con calefacción encendida, y olor a humedad, sobre todo en dormitorios o zonas poco ventiladas.

    En estos casos, es fundamental aplicar medidas de control de humedad en invierno, como mejorar la ventilación o revisar posibles focos de entrada de humedad, porque a partir de ese umbral el moho y los ácaros encuentran el ambiente perfecto para proliferar, afectando tanto al confort como a la salud.

    Niveles de humedad peligrosos en casa y riesgos para la salud y la vivienda

    Existen rangos de humedad que pueden considerarse peligrosos cuando se mantienen en el tiempo, ya que alteran la calidad del aire interior y el equilibrio de la vivienda:

    Por debajo del 30%: el ambiente se vuelve demasiado seco, aumentando la irritación de garganta, la sequedad ocular, las molestias respiratorias y reduciendo el confort interior.
    Por encima del 60%: favorece la aparición de moho, hongos, bacterias interiores y ácaros, además de un deterioro progresivo de paredes, muebles y materiales.

    Estos riesgos de humedad alta o baja no solo afectan a la salud y calidad del aire interior, sino también pueden generar daños visibles en la vivienda, como pintura desconchada o abombada que se desprende con facilidad, rodapiés dañados, hinchados o ennegrecidos, salitre en paredes, mal olor constante...

    Esto puede generar, además, una devaluación del inmueble, ya que la humedad reduce el valor y dificulta una venta o alquiler.

    Mantener niveles elevados de humedad durante el invierno favorece la aparición de moho, un problema que muchas personas no saben que el moho en las paredes es peligroso para la salud y la calidad del aire interior.

    Cuándo preocuparse de verdad: humedad alta persistente y daños en paredes

    Si la humedad alta se mantiene durante semanas (aunque estés ventilando bien y siguiendo medidas básicas como calefacción equilibrada, no tender ropa dentro, etc.), ya no hablamos solo de "ambiente cargado".

    Normalmente hay una causa de fondo: filtraciones puntuales, puentes térmicos muy marcados… o un aporte constante de agua desde el interior del muro.

    Aquí conviene fijarse en las señales que se repiten: manchas que vuelven siempre en la misma zona, aunque se limpie o pinte, pintura abombada o desconchada, especialmente en las partes bajas, rodapiés dañados, con humedad persistente, eflorescencias blancas (salitre) que se producen cuando el muro expulsa las sales o sensación de pared fría y húmeda en la parte baja.

    En muchos casos, este patrón encaja con la humedad por capilaridad, un problema estructural que no depende tanto de ventilar más, sino de que el agua sigue subiendo desde el terreno de forma constante.

    Cuando el origen es capilaridad, las soluciones "de invierno" ayudan a convivir mejor, pero no eliminan el problema. Por eso, cada año vuelven las mismas manchas, el mismo olor y el mismo deterioro.

    En ese punto es donde tiene sentido actuar sobre la causa real y no solo sobre los síntomas.

    Biodry es el mejor sistema para quitar las humedades por capilaridad, ya que permite frenar la humedad ascendente sin obras ni productos químicos, favoreciendo el secado progresivo de los muros y reduciendo la probabilidad de que los daños reaparezcan campaña tras campaña.

    Al reducir la humedad estructural desde el origen:

    Desaparecen las condiciones que favorecen moho y salitre
    Mejora notablemente la calidad del aire interior
    Se evita el deterioro continuo de paredes y materiales
    El problema no reaparece campaña tras campaña, como ocurre con soluciones superficiales

    Mantener la humedad ideal en casa en invierno es importante, pero si cada año vuelven las mismas manchas, lo más inteligente es diagnosticar el origen y poner una solución estructural. Ahí es donde puedes pasar de controlar síntomas... a resolver el problema de verdad.

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